Los gatos estan salvando vidas el mejor remedio para combatir el estrés y otros males

Se trata de un un tratamiento contra los síntomas del estrés, la ansiedad y el bajo estado de ánimo con la ayuda de gatos domésticos; conocé cómo funciona la “terapia del ronroneo”


La gatoterapia es cada vez más popular. Se trata de una herramienta utilizada para intervenir en el bienestar de las personas contando con la ayuda de los felinos.

Y no es algo del todo nuevo: la complicidad entre el gato y el ser humano se remonta al antiguo Egipto. En aquella época, el felino era representado incluso como una deidad. Sin embargo, en la Edad Media un documento papal ordenó que los gatos negros fueran quemados vivos convirtiéndose así en un símbolo de brujería y satanismo. Si bien algunas personas consideran que los felinos son despegados, independientes o traidores, lo cierto es que ellos perciben como ninguna otra especie lo que le ocurre al ser humano.
Lo positivo de la gatoterapia es, justamente su sencillez: se fundamenta en la compañía que se ofrecen el gato y la persona y el modo en el que interactúan.
El gato es un animal autónomo, su relación con el humano se basa en un acuerdo tácito de respeto mutuo; ellos nos necesitan a nosotros y nosotros cada vez más a ellos. Según los prescriptores de la gatoterapia, esta dependencia ayuda a alcanzar un estado de relajación sin llegar a perder el contacto con la realidad, riesgo que sí corremos con los fármacos antidepresivos.

Acariciar un gato puede reducir el estrés, y su ronroneo fomenta el buen humor, la confianza y la seguridad: en eso se basa la “terapia del ronroneo”. En Europa ya hay cuatro centros de salud que la implementan.

El ronroneo de los gatos cuando se los acaricia y se los tiene en la falda también tiene propiedades tranquilizantes. “Es un poco como el sonido que hacen en el Himalaya para abrir los chakras. El sonido gutural que se oye hace que el paciente se relaje y se encuentre mucho mejor”, precisó el autor del libro “Gatoterapia”, Francisco Cuatrecasas.

Un estudio científico realizado durante un período de 20 años, indicó que los dueños de gatos tienen menos riesgos de desarrollar accidentes cerebrovasculares. Las personas que no tuvieron estas mascotas presentaron un 40% más de probabilidad de morir de un infarto. Los amantes de los gatos son menos propensos a desarrollar enfermedades crónicas como dislipemias -desequilibrios en el colesterol y los lípidos- o diabetes debido al aumento de los niveles de serotonina y la baja del cortisol en la sangre.
En 1995, los investigadores Friedmann y Thomas descubrieron que los pacientes aquejados de cardiopatías progresaban mejor y más rápidamente cuando convivían con un felino.
También la compañía de los gatos puede ayudar con los problemas psíquicos o con alguna clase de trastorno emocional. Por ejemplo, entre los trastornos asociados a demencias (Alzheimer), el autismo, el Síndrome de Down, el TDAH y los trastornos conductuales en niños y en trastornos del estado de ánimo, los beneficios parecen claros.
En niños autistas, por ejemplo, los gatos tienen distintos efectos positivos. Obviamente el gato no puede curar una psicopatología severa, pero sí se ha observado que el contacto de los enfermos con los felinos les aporta buenas dosis de felicidad, les devuelve la sonrisa, especialmente a aquellos que sufren de una vida bastante solitaria.
El caso de los ancianos que viven en residencias geriátricas también es especialmente positivo en lo que refiere a los beneficios de convivir con gatos. Distintos estudios señalan que el contacto diario con un adorable gato, al que pueden interpelar, acariciar y cuidar, puede ayudar al anciano a verbalizar sus emociones y sentimientos, así como los recuerdos de su infancia. Estimular su memoria y expresar anécdotas y relatos de su vida pasada es algo realmente importante en pacientes con demencias seniles o Alzheimer, porque esta gimnasia mental resulta un factor básico a la hora de retrasar la degeneración de la calidad neuronal, culpable de la pérdida progresiva de memoria.
Cuando una persona está enferma, se dan cuenta de dónde está la enfermedad. Cuando un gato se pone encima tuyo y en una zona concreta te pone las patas encima y te masajea, es porque están tratando de dar energía a una zona de tu cuerpo que está baja de energía”, agrega Cuatrecasas.
Obviamente el gato no tiene ninguna capacidad curativa por sí mismo, sino que el felino ayuda a levantar un estado de ánimo decaído y ahí está la auténtica terapia, que además se emplea indistintantamente en personas de todas las edades.

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